¡Qué ternura esos perros arrugaditos con pliegues en la piel! ¿No? Mientras más arruguitas mejor, más simpático y tierno. Pero la realidad es que, ¡Cuanto menos pliegue mejor! Y es que lo único que generan en nuestros amigos peludos son problemas.

Los pliegues de piel, ya sean los de las razas típicas (sharpei, bulldogs, pugs, boxer, mastin, gatos persas o británicos, etc.) o los producidos por obesidad, producen una enfermedad típica llamada intertrigo.

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La posición de piel con piel:

Genera fricción. Evita la circulación de aire. Aumenta la temperatura de la zona. Aumenta la multiplicación bacteriana y la posibilidad de infección. Si además están cerca de zonas húmedas (lágrimas, saliva, orina) será peor. Es típico en los pliegues faciales.

La piel tiende a la maceración. ¿Como podemos prevenirlo? ¡Principal solución! Que no haya pliegues de piel. Pero si los “rollitos” ya están intenta cuidarlos de la siguiente manera:

Moja un hisopo (o algodón si el pliegue es grande) en clorhexidina o agua de alibour (diluido en tres veces agua por una de alibour). Limpia suavemente y sin fricción. El agua de alibour tiene un efecto antiséptico y secante. No uses talco porque macera.

Realiza la limpieza 1 o 2 veces por semana. Cuando lo bañes, evita frotar la zona intensamente y realiza un buen secado con secador en tibio/frio. De esta forma vas a reducir la carga bacteriana y humedad. Hay pliegues que tienen resolución quirúrgica y distintos tipos de tratamiento médico. Si tu mascota ya tiene una infección, mal olor en algunos de sus pliegues consulta a un veterinario.

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