Lo cierto es que dicen que este tipo de licores nos ayudan a sobrellevar los efectos de una comida opípara. Esta idea se basa en el supuesto poder del alcohol para estimular la secreción gástrica y, por tanto, favorecer la digestión. ¿Mito o realidad?

Muchos expertos indican que esta es una falsa creencia. Hay muy pocos estudios sobre los efectos del consumo de los distintas bebidas alcohólicas sobre la motilidad y secreción gástrica que pudiesen justificar su empleo después de las comidas.

loading...

En realidad, ciertas bebidas alcohólicas sí que estimulan la secreción de jugos, pero son solo las de graduación baja o intermedia.

Todo lo contrario que el alcohol (etanol) a dosis altas, que no solo no aligera la digestión, sino que es un gran irritante de la mucosa gástrica, capaz de producir una gastritis hemorrágica. Recordemos que la graduación de los llamados licores digestivos suele estar por encima de los 25º (llegando en ocasiones a los 60º), frente a los 13º o 14º del vino y los 5º de la cerveza más común.

Finalmente, si no quieres beber alcohol, puedes hacer que tus jugos gástricos salgan a darlo todo ahí dentro recurriendo a técnicas más saludables.

Así, se puede conseguir el mismo efecto con otros productos, como por ejemplo, los caldos o consomés, que al contener determinados péptidos como carnosina, anserina o balerina, también estimulan la secreción gástrica sin contener alcohol.

Por las mismas razones, tal vez sería más interesante tomar una taza de consomé después de una comida pesada que tomar una bebida alcohólica. Se podría conseguir el mismo efecto sin el riesgo derivado del consumo de alcohol.

¿Qué opinas tú?

Leave a Reply

  • (not be published)