Un gato siempre buscará la forma de enterrar sus heces, por lo que los dueños que dispongan de un jardín en casa pueden estar seguros que nunca tendrán que preocuparse por comprar una caja de arena. Sin embargo, para los gatos que viven en el interior de una casa o departamento, existen algunas reglas básicas a seguir para que los desechos fecales no causen molestias.

1 Elegir un cajón abierto y amplio. Los gatos son animales muy territoriales, por lo que les irrita cualquier olor que les parezca desagradable. Un cajón abierto les permitirá asegurarse de que el olor se escape y les brindará mayor libertad de movimiento, ya sea para girar o mantenerse de pie.

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2 Tener la caja de arena disponible las 24 horas. La primera equivocación que cometen los dueños es privar a sus mascotas de sus cajones durante ciertas horas del día. Un gato debe poder disponer de éste siempre o, de lo contrario, podría incurrir en las primeras faltas de limpieza.

3 Limpieza constante de la caja. Mantener la arena limpia evitará que los gatos comiencen a defecar fuera, ya que ellos prefieren superficies limpias para realizar sus necesidades.

4 También se aconseja lavar la bandeja del arenero con agua caliente dos veces por semana. De esta forma pueden prevenirse enfermedades para el resto de la familia.

5 Si el gato comienza a defecar u orinar con frecuencia fuera de la caja de arena, es aconsejable observarlo. A veces, se trata de una simple molestia con la arena, pero en otros casos puede ser un indicador importante de alguna enfermedad o de un trastorno de conducta.

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